Miles de millones de personas comenzaron a trabajar desde casa al comienzo de la pandemia de Covid-19, y las soluciones digitales marcaron el camino a seguir para la mayoría de nosotros. El sector del comercio internacional no ha sido diferente, las empresas se vieron obligadas a luchar para garantizar la continuidad de su negocio en una industria que durante mucho tiempo ha dependido de las transacciones en papel.

Desde una desaceleración en los servicios de mensajería que transportan documentos hasta los trabajadores financieros confinados en casa que no pueden emitir cartas de crédito, existe un claro incentivo para que aquellos involucrados en el comercio internacional aceleren sus esfuerzos de digitalización y ser así más resistentes a los golpes en el futuro.

Definición de digitalización

Aunque a veces se usa indistintamente, existe una diferencia entre los dos términos. La digitación es el acto de convertir datos y documentos de un formato físico a uno digital. Cuando este proceso se aprovecha para mejorar procesos comerciales, se denomina digitalización. La digitalización del comercio consiste en hacer uso de herramientas digitales para que las empresas puedan aumentar el alcance, la velocidad, la eficiencia y el volumen del comercio.

Pedidos urgentes y digitalización

Debido a las interrupciones que Covid-19 ha causado en el comercio, la Cámara de Comercio Internacional (ICC) publicó un memorando urgente dirigido a gobiernos y bancos, instándolos a anular el requisito legal de documentación en papel a favor de la Ley Modelo sobre Registros Transferibles Electrónicos (MLETR), de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI).

Según el modelo de la CNUDMI, documentos como conocimientos de embarque, recibos de depósito y pagarés son aceptables en formato electrónico. Sin embargo, pocos países han adoptado este modelo.

Abrazando el cambio

La digitalización aumentará drásticamente la eficiencia en el comercio internacional, un sector que tradicionalmente ha tardado en adoptar nuevas tecnologías. Una mayor aceptación de la documentación electrónica verificada permitirá realizar transacciones seguras, con mejores protecciones que el papel, y a mayor velocidad.

Una mayor resiliencia, costes reducidos y una barrera de entrada más baja son las consecuencias de la digitalización de procesos comerciales. Anteriormente, se requería presencia física para la firma de conocimientos de embarque, letras de cambio y cheques, entre otros. Con la llegada de las firmas digitales, se puede eliminar un obstáculo importante.

“El uso de firmas electrónicas se ha disparado, aumentando la eficiencia en la contratación y la entrega de productos y servicios tanto para gobiernos como para empresas”, dijo un grupo de trabajo de la ICC sobre aspectos del comercio electrónico relacionados con el comercio.

Plataformas que impulsan la eficiencia

Las plataformas de financiación del comercio han desempeñado un papel clave en el impulso de la digitalización. Al ofrecer una ubicación única para que los compradores, proveedores y servicios financieros realicen negocios, se ha reducido el error humano, ha aumentado la eficiencia operativa y ha mejorado la comunicación para todas las partes interesadas.

Las plataformas más hábiles son capaces de crear pedidos de compra, permitir a los usuarios hacer seguimiento de pagos y envíos y aprovechar la inteligencia artificial (IA) para pasar de transacciones en papel a facturación electrónica automatizada.

Sin embargo, es poco probable que la transición digital sea rápida o sin retrocesos. Si bien la búsqueda de la digitalización generará enormes eficiencias, persiste la preocupación por el fraude. Un tema constante en los procesos de digitalización es crear una única fuente de verdad para las contrapartes y mantener altos estándares de seguridad donde el acceso y la actividad se puedan autenticar y auditar. Un ejemplo es la tecnología de firma electrónica proporcionada por empresas de servicios de software (o SaaS) que utilizan protocolos de seguridad y cifrado para proteger la integridad de las firmas.

La interoperabilidad es primordial

Con la falta de estándares de la industria, las empresas que diseñan soluciones tecnológicas no trabajan codo a codo, arriesgando así la creación de islas digitales, donde las plataformas no se comunican entre sí.

“Los silos digitales son un problema. A medida que aumenta la adopción de soluciones digitales, es importante evitar plataformas fragmentadas que terminarán inhibiendo el crecimiento en lugar de fomentarlo”, dice Bryan Maloney, presidente y cofundador de Harbor, un proveedor de financiación comercial global basado en una plataforma digital.

Sin estándares que creen interoperabilidad, incluso las unidades de digitalización mejor diseñadas tendrán dificultades para tener éxito. La introducción de la Iniciativa de Servicios Digitales (DSI) de la ICC pretende abordar precisamente este obstáculo. El DSI tiene como objetivo estandarizar los procesos digitales en más de 130 países al permitir la convergencia de los sistemas tecnológicos y los marcos legales.

Señales prometedoras por delante

Este año se han logrado grandes avances en el avance hacia la transformación digital del comercio.

El optimismo también permanece, especialmente en los países emergentes. En Asia, los avances en los sistemas de pago móvil han impulsado altas tasas de participación. Las tasas de uso de los servicios impulsados ​​por la industria fintech se han duplicado, y en algunos casos triplicado, en los principales mercados de Asia y el Pacífico, según un informe de Ernst&Young. En estos países, las pymes son usuarios particularmente adeptos de los servicios bancarios y de pago, demostrando su voluntad de apoyarse en la digitalización.

Bajo las desafortunadas circunstancias de la pandemia global, se ha creado una oportunidad para acelerar drásticamente los esfuerzos de digitalización que crearán una industria comercial más segura y resistente que nunca.

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