El Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) entró en vigor el 1 pasado de julio, reemplazando el acuerdo NAFTA y modernizando las pautas comerciales entre los tres países de América del Norte.

El acuerdo implica cambios importantes en la industria automotriz, y también tiene ramificaciones para las prácticas laborales, las normas medioambientales y el comercio electrónico.

El marco para el acuerdo proviene en gran parte de NAFTA, que ya eliminó la mayoría de los aranceles entre EE. UU., México y Canadá, al tiempo que toma prestado de la Asociación Transpacífica a la que EE. UU. se negó a unirse.

Las pequeñas empresas reciben un impulso

A menudo descuidado en los principales acuerdos comerciales, gran parte del enfoque del USMCA ha sido en beneficio de las pequeñas empresas estadounidenses. Es el primer acuerdo comercial que incluye un capítulo dedicado por completo a los intereses de las pequeñas y medianas empresas, que se dirige a corregir el déficit comercial de Estados Unidos con México y Canadá.

El capítulo de Comercio Transfronterizo de Servicios permite que las empresas tengan un mayor acceso al mercado, y ya no se requiere que las pequeñas empresas tengan una oficina o representante en el extranjero para hacer negocios en ninguno de los otros dos países.

El capítulo también establece un comité sobre cuestiones de la pequeña y mediana empresa (PYME) integrado por funcionarios gubernamentales de cada país. Ello tiene como objetivo mejorar los recursos de planificación empresarial, la creación de redes de asesoramiento y un mayor acceso a la financiación.

La industria automotriz tendrá que ajustarse más, ya que los automóviles requieren que el 75% de sus componentes se fabriquen en los tres países, frente al 62,5% anterior. Los cambios en los requisitos de las reglas de origen (ROO) requerirán exámenes importantes de las cadenas de suministro para garantizar su cumplimiento.

El nivel adicional de complejidad significa que los gerentes de la cadena de suministro probablemente necesitarán incorporar nuevos proveedores y, en algunos casos, reorientar su producción.

El acuerdo entró en vigor en medio de la pandemia del Covid-19, en un momento en que las empresas se enfrentan a una interrupción significativa de su cadena de suministro. La Asociación de Fabricantes de Motores y Equipos explicó que las empresas tendrán dificultades para adaptarse a las nuevas reglas debido al momento en el que nos encontramos, ya que la economía estadounidense sufre su recesión más aguda hasta la fecha.

Sin embargo, dependiendo del tipo de vehículo, se ofrece un período de gracia de hasta siete años antes de que se introduzcan sanciones.

El 40-45% de los componentes de automóviles también deberán ser fabricados por trabajadores que ganen al menos $16/hora para 2023, una medida diseñada para reducir el arbitraje de costes laborales. También se han otorgado mayores protecciones laborales a los trabajadores mexicanos, en particular la capacidad de sindicalizarse.

Los aumentos salariales forzados también han creado preocupaciones sobre los costes de los vehículos que podrían dañar el crecimiento del sector en un momento ya difícil.

Por primera vez en décadas, tanto Canadá como México aumentarán los umbrales de envío mínimos, lo que significa que las PYMES estadounidenses podrán beneficiarse de aranceles e impuestos reducidos, aumentando su capacidad para llegar a nuevos consumidores.

“La implementación del USMCA ofrecerá mayor certeza a los importadores y exportadores de todos los tamaños en América del Norte, lo que facilitará su capacidad para invertir en su crecimiento futuro y proporcionar bienes y servicios de manera más eficiente”, dice Tod Burwell, CEO y presidente de la Asociación de Banqueros de Finanzas y Comercio.

Los agricultores estadounidenses podrán acceder a los mercados extranjeros como resultado del acuerdo. En particular, el sector de los productos lácteos y el azúcar de Canadá, que es muy codiciado, tras la eliminación de un programa que protegía a los vendedores nacionales.

El USMCA también crea nuevas reglas de origen y requisitos para componentes textiles “secundarios”, como hilos de coser, elásticos, y telas para bolsillos. Estas medidas tienen como objetivo fomentar el uso de estos componentes en productos norteamericanos.

La cláusula de extinción crea incertidumbre

Con la situación actual de cambio radical, la adición de una cláusula de extinción ha hecho poco para tranquilizar las mentes de los empresarios. A diferencia de NAFTA, que no tenía vencimiento, el USMCA llegará a su fin después de 16 años, y estará sujeto a una revisión cada seis años, momento en el cual los tres países pueden decidir extender su vida útil.

La reestructuración de las cadenas de suministro y los costes incurridos a corto plazo deberán equilibrarse con la posible rescisión del acuerdo.

Si bien es probable que tenga costes más altos, la perspectiva de un nearshoring a México y Canadá ya está en la mente de los dueños de negocios, a medida que se intensifican las tensiones comerciales con China.

El acuerdo tendrá vastas ramificaciones para quienes hacen negocios en China. Los nuevos requisitos de origen crearán problemas para los fabricantes que dependen de China. Las empresas deberán tomar decisiones importantes sobre si absorber los costes de los aranceles o reestructurar a través de nearshoring.

El acuerdo también dicta que China no es una economía de mercado y tanto Canadá como México tendrán que avisar con tres meses de antelación si planean negociar un acuerdo comercial con una economía que no es de mercado.

En general, los beneficios netos para el PIB de los EE. UU. son moderados, y la Comisión de Comercio Internacional estima que resultará en un aumento de sólo 0.35% después de seis años. En contraste, USMCA protege contra un resultado muy negativo: la posibilidad de una ruptura del acuerdo NAFTA.

Aún queda mucha incertidumbre sobre cómo se desarrollará el acuerdo, con muchas regulaciones que no serán aplicables durante años. Aunque será necesario tomar decisiones importantes para reestructurar las cadenas de suministro, el USMCA ha creado una perspectiva positiva para las PYMES estadounidenses.

Acerca de Harbor Trade Credit

Harbor es un proveedor de financiación comercial que ofrece soluciones de capital circulante para mejorar el ciclo de conversión de efectivo. Nuestros programas permiten realizar pagos anticipados a proveedores para que los compradores puedan optimizar su propia liquidez a través del crédito comercial.

La plataforma HarborTrade no sólo inyecta liquidez en la cadena de suministro, sino que facilita una mejor gestión de proveedores y aprovisionamientos al permitir que compradores y proveedores interactúen creando procesos optimizados. Con un mejor flujo de caja y eficiencias administrativas, los usuarios de la plataforma HarborTrade pueden adaptarse rápidamente a la cambiante economía global y aprovechar la tecnología para seguir siendo competitivos.

Harbor facilita el comercio tanto a nivel nacional como internacional, con oficinas y representantes en Miami, Los Ángeles, Nueva York, Hong Kong, Países Bajos, Alemania y Mumbai.